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Nai Terra

 

Hogar Sagrado

El único hogar que tenemos

Formamos parte de un todo con el resto de seres vivos

nai terra, hogar sagrado, espiritualidad de la Tierra

Cómo empezamos

Esta historia comienza por separado hace muchas décadas, y cuando Pedro y Mariam se conocen, y hablan de su sueño, resulta que tenían el mismo.

Nai Terra nace en 2008 como un proyecto animista, para poder vivir en Galicia, dentro del bosque, sus misterios, sus secretos, sus caminos  y poder ofrecer esos senderos a aquellas personas que quisieran caminar con nosotros. Proyecto que aún está en curso como algo físico, pero no para poder vivir en la Tierra y en Sus ciclos.

Creemos que la Madre Tierra (Nai Terra en gallego) es el Gran Madre, La que, con todos Sus rostros nos muestra sus ciclos.

Con esa intención cíclica y animista, donde todo está vivo para nosotros, hasta las piedras, decidimos conservar y recuperar esas tradiciones de la Tierra que se han sincretizado con el cristianismo para volver al origen humano.

¿Qué hacemos?

Concienciamos

Estamos llegando como especie, dentro del ecosistema que es Nai Terra al punto de no retorno climático para permitir la vida en la Tierra. Concienciar de eso es una de nuestras labores, porque nos estamos extinguiendo aunque no nos demos cuenta aún.

Recuperamos

Desde que el ser humano se escinde del todo del mundo natural, se pierden los ritos ancestrales y de paso, dejándonos huérfanos y huérfanas de esos ritos inherentes y necesarios para nuestro espíritu.

Celebramos

Para recuperar esa relación que hemos perdido con el origen, celebramos todas las fiestas estacionales, que no son cuatro sino ocho, porque la Tierra no es una tarta con porciones perfectas, es cíclica y armoniosa, pero no es una fábrica con engranajes donde todo se produce en el tiempo establecido

Si nos escuchas y nos lees y cambias algo en tu vida, estaremos cumpliendo nuestro cometido

Un sola gota no hace océano, pero suma.

No te desanimes porque veas que la mayor parte de la gente no hace nada

¡¡Hazlo tú!!

Se ese pequeño cambio. Se las alas de la mariposa que mueven montañas

Venimos del agua

Somos agua

Cuídala, solo el 4% es potable

Es un bien escaso

Animismo ¿Qué es?

Como tal, si atendemos a la etimología de la palabra latina anima que significa alma, la creencia animista es que todo está vivo, todo tiene alma, todo tiene espíritu, hasta lo que la ciencia considera seres inertes como las piedras, por ejemplo.

Nuestra creencia animista, que para nosotros y nosotras es como volver al origen de la vida humana entera, es esa, todo está vivo, y dentro del círculo de la vida, todos somos prescindibles o imprescindibles según se mire, pero no hay seres que sean superiores a otros.

Así que quizá la primera premisa es que el el ser humano es un ser vivo más, no es el exponente máximo de la evolución de la vida, ni, por supuesto, tiene derecho a hacer con el resto de la Naturaleza lo que le venga en gana.

Dentro del animismo procuramos vivir con toda la coherencia posible en el mundo, no solo el natural, en el mundo enero.

 

Cuando vamos a la Naturaleza, si es que no vivimos en Ella, es entrar en el hogar y el templo de toda vida, da igual si es monte bajo o el mayor bosque de hayas del mundo, un desierto o el mar. Todo está vivo y nos conectamos por hilos invisibles a todo un entramado natural, que vibra, que vive, que habla, que cuenta.

 

Tras esa vivencia de común unidad, de comunión con toda la Vida, está el Misterio, lo que no se puede explicar ni comprender, ni medir, ni cuantificar.

El Misterio es el origen de todo  y ha dado lugar a muchos dioses y diosas de diferentes culturas a la largo de la corta vida del ser humano. Porque si hablamos de tiempo, el humano lleva instantes en la Tierra, hay bosques y montañas, y océanos mucho más antiguos que la vida del ser humano sobre la superficie de Madre Tierra.

 

No creemos en dioses ni diosas, digamos que somos agnósticas y agnósticos en ese sentido, pero no negamos las creencias de nadie y las respetamos profundamente. Hay muchos caminos para volver al Misterio del que nunca hemos salido.